Si eres un profesional independiente y trabajas por cuenta propia no deberías gastarte miles de dólares en encargar una página  institucional tradicional.

Hoy en día existen herramientas con las que, por muchísimo menos, puedes crear tú mismo una página con funciones más avanzadas, que sea un imán de potenciales clientes.

Cómo debería ser tu página web

Una página institucional con secciones tipo Quién soy, Servicios, Contacto, etc., sirve muy bien como carta de presentación. Cuando una persona, que previamente escuchó de ti, está interesada en saber más, lo primero que se le ocurre es buscarte en Google por tu nombre.

Entonces Google le muestra tu página y allí puede leer quién eres, en qué áreas te especializas, que experiencia tienes, etc., incluso ponerse en contacto contigo a través de un formulario, o anotar tus teléfonos.

Eso está muy bien cuando ya tienes una cartera de clientes importante que se va nutriendo naturalmente por el boca a boca.

Pero si recién estás empezando y nadie te conocen, esperar a que te busquen en Google por tu nombre no tiene mucho futuro.

Lo mismo pasa si ya tienes cierta trayectoria en tu profesión pero necesitas llegar a más clientes y el boca a boca no es suficiente.

Lo que necesitas en cambio es una página que puedas nutrir periódicamente de contenidos interesantes y útiles para tus potenciales clientes y así, cuando ellos estén buscando sobre etsos temas en Google, encontrarán tus artículos entre los resultados.

¿Por qué deberías hacerla tú mismo?

En primer lugar porque, si desarrollas una actividad independiente y recién estás empezando, cada dólar cuesta.

En segundo, porque tu página va a ser una herramienta de promoción de tus servicios, y como tal una herramienta viva.

Mucha gente todavía piensa que la página web es algo que se hace de una vez y para siempre. Nada más lejos de la realidad.

Recién cuando tienes una página te das cuenta de que vas a querer actualizarla y mejorarla todo el tiempo. Siempre hay algo nuevo para agregar, para contar, algo que ya no va, etc.

Cuando contratas un servicio de diseño web tradicional, generalmente lo que compras es un producto cerrado. Y no digo que eso esté mal, hay empresas que pueden permitirse contratar al diseñador o desarrollador web una y otra vez para actualizar su página, pero ¿podrías tú?.

Y crees que podrías delegar tu propia capacidad de vender tus servicios en un técnico que no conoce tu profesión.

¿No te parece mejor dedicar unas horas en aprender a utilizar las herramientas, para luego tener vía libre de hacer y deshacer tu página cuantas veces quieras?

¿Cómo se hace?

Las páginas web modernas se basan en Gestores de Contenidos.

Un gestor de contenidos es un programa que te permite a ti mismo gestionar el contenido de tu página web aunque no sepas programación.

Seguramente ya conoces Microsoft Word, quizás lo utilices con frecuencia en tu trabajo.

En Word puedes abrir un documento, escribir texto en él, darle formato al texto, insertar imágenes, y muchas cosas más. Todo desde una barra de herramientas con botones para cada función.

Los gestores de contenido funcionan de manera muy similar, en este caso para crear una página web y mantenerla actualizada de forma permanente sin depender de un técnico.

Estos gestores están pensados principalmente para hacer blogs, pero también ofrecen la posibilidad de crear secciones tipo Sobre mí, Contacto, Mis servicios, etc., con lo cual puedes tener una página institucional básica, con un blog integrado.

Todo hecho por ti, y con posibilidad de actualizar en cualquier momento.

Y… necesitas un blog

blogSeguramente ya sepas lo que es un blog.

Se trata de un tipo de página web en la que el autor publica artículos con cierta frecuencia y estos artículos van apareciendo uno debajo del otro desde el más reciente al más viejo.

Si quieres que tu página atraiga clientes por sí misma, no te sirve con tener 3 o 4 secciones que hablen de ti.

Necesitas desarrollar una estrategia de contenidos que sean útiles para tu público objetivo. De esta manera cuando alguien buscan en Google algo que necesita relacionado con tu trabajo, el buscador lo lleva al artículo que escribiste en tu blog y ahí comienza a conocerte.

Google adora los blogs porque son páginas que tienen mucho contenido interesante para la gente. Las publicaciones periódicas hacen que el sitio se actualice con frecuencia, lo cual mejora el posicionamiento.

Además, el blog es la herramienta ideal para desarrollar una estrategia de contenidos porque les permite a tus lectores comentar los artículos o hacerte preguntas, eso te ayuda a establecer una relación que más adelante podrá derivar en que esa persona confíe en ti y te contrate, o te recomiende.

Y también te permite escuchar los verdaderos problemas de tus potenciales clientes, y ofrecer soluciones mejor alineadas con esas necesidades.

¿Por dónde empezar?

  • Para hacer cualquier página web lo primero que necesitas es un dominio. El dominio es la dirección de tu página, por ejemplo tu-nombre.com. Los dominios se registran en muchos sitios web como NameCheap, GoDaddy, y muchos otros.
  • Lo segundo que vas a necesitar es un servicio de alojamiento web. El alojamiento web o hosting es el servidor donde se va a instalar tu página para que esté disponible en internet las 24 horas y los 365 días del año.
    Existen muchas empresas que brindan este servicio. En la siguiente guía te explico lo que necesitas saber para elegir el plan de hosting más adecuado: Cómo elegir el plan de hosting.
  • Lo tercero es instalar el gestor de contenidos en tu cuenta de hosting. Yo te recomiendo utilizar WordPress.org, ya que es el gestor más utilizado en todo el mundo y el más fácil para personas sin experiencia técnica.
    WordPress.org es gratis y la instalación la puedes hacer tú mismo desde el panel de control de tu cuenta de hosting.

Eso es todo. Nada que no pueda hacer cualquier persona sin conocimientos avanzados. Es tan simple como seguir unas instrucciones.

 

Ahora es tu turno. ¿Me cuentas si has tenido ya alguna experiencia con páginas web?